El cielo bajo diferentes miradas

Cuando miramos hacia arriba en una noche oscura y sin luces, podemos contemplar cómo, además de las habituales estrellas y algún que otro planeta, existe una banda que cruza el cielo. Esta banda no es más que la Vía Láctea, la galaxia en la que nos encontramos, que la vemos como un continuo brillante debido a que no podemos resolver con nuestro ojo las innumerables estrellas que contiene.
 
Sin embargo esta visión que contemplamos es únicamente parcial. Nuestros ojos solamente pueden ver una franja muy pequeña de luz, la que va desde el color rojo al color azul. Todo lo que se encuentra más allá del rojo (infrarrojo, microondas, radio) y más allá del azul (ultravioleta, rayos X y rayos gamma) nos lo perdemos…
 
Afortunadamente hoy en día tenemos instrumentos que nos permiten observar el cielo en prácticamente todas las zonas del espectro electromagnético, viendo así procesos físicos totalmente diferentes.

Si queremos hacernos una idea sobre cómo se ve la Vía Láctea en otras longitudes de onda, tenemos la web Chromoscope, donde nos muestra una imagen de cada región para realizar una rápida comparación.
Así, mientras con la luz visible vemos principalmente estrellas cercanas, algunas nebulosas y todo el polvo que contiene el disco de nuestra Galaxia, al irnos al infrarrojo vemos como dicho polvo prácticamente desaparece. Esto no es debido más que como los granos de polvo suelen tener tamaños comparables (o menores) a las longitudes de onda que caen en el infrarrojo, éstas consiguen atravesarlo sin problemas. Justo lo contrario que pasa con la luz visible, que al tener longitudes de onda menores, se ve incapaz de atravesar las nubes de polvo y por tanto nos vemos incapaces de ver lo que se encuentra detrás de éstas, cerca del centro de la Galaxia o en el interior del disco.
 
A medida que nos acercamos a las ondas de radio, vemos cómo la apariencia también cambia radicalmente, observando que ahora aparecen varias fuentes muy brillantes que en el visible son completamente invisibles. Esto se debe a que en radio por lo general no estamos viendo estrellas como en la luz visible, sino que la mayor parte de los puntos que observamos en la imagen se deberán a agujeros negros, AGNs, estrellas compactas (como estrellas de neutrones) o sistemas en los que se tienen una gran cantidad de electrones (o protones) sueltos que se mueven en el seno de un campo magnético.
 
Y por último, si nos vamos a la región de los rayos X o rayos gamma vemos como ahora aparecen otras fuentes también diferentes, aunque esta vez tienen que ver con procesos mucho más violentos que ocurren en el Universo (de otra forma no serían capaces de emitir a estas frecuencias). Entre otros objetos podemos encontrar sistemas de agujeros negros en los que éstos están acretando materia, o remanentes de supernovas que un día estallaron…
En este caso, muchas de las fuentes que observamos en la imagen del cielo no son debidas a objetos de nuestra Galaxia, sino a objetos extragalácticos, como AGNs.

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