Aterriza como puedas II (crónica de un resucitamiento al 4º día)

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Momento de la resucitación. Una medida temporal que hubo que tomar para tener “algo” instalado.

Retornando lo que comencé hace unos días en esta primera entrada, toca hablar de la pequeña hecatombe, de cómo el pequeño Hawky (mi ordenador personal, un MacBook de los de aluminio) pasó por un periodo de coma durante varios días.
Para ponernos en contexto, actualmente Hawky tenía la última versión de Mac (Lion, 10.7.2) instalada desde la versión Golden Master (es decir, la última versión que sale del periodo de prueba, beta, antes de la versión definitiva, y que casi siempre suele ser la misma que ésta). Y por primera vez en una actualización del sistema, encontré algunos de los fallos que se comentan por los foros que presenta el león. Los dos que permanecían y que además eran importantes: no consigo sacar la pantalla por VGA (a una televisión) y el Wifi a veces tenía cortes esporádicos, lo cual la verdad sea dicha estaba por demostrar si eran debidos al ordenador o a la conexión del piso.

Con este rodaje, llegamos al sábado pasado. Día en el que después de haber estado trabajando hasta las 2:00 – 2:30, me levanté a las 7:00 (había clasificación de Formula 1… eso manda). Después, a dormir un rato otra vez y a seguir el día. A media tarde vino la genial idea: reinstalar desde cero a Hawky, por si los fallos que presentaba eran por algún casual debidos a sus inicios “inestables”. Algo que extrañaba mucho pero bueno, en la informática todo puede pasar. Así que se hace inventario:
Time Machine (el sistema de copias de seguridad automático) tiene perfectamente guardado todo el disco duro con la copia más reciente hace 5 minutos.
– Disco duro externo con el instalador de Lion (en principio el original, 10.7) por lo que se piensa en si descargar un instalador con la última versión desde el inicio o simplemente actualizarlo después… la pereza de ese día ganó e instalemos lo que tenemos (descargarlo tardaría bastante, y retrasaría el tener todo listo para la noche).
– A ese instalador hay que añadir que con esta versión, en el propio ordenador queda una pequeña partición con un instalador (por si las moscas) que se guarda automáticamente, para instalaciones de este tipo. Pero como el plan era instalarlo todo en un disco completamente vacío… era irrelevante.
A esto se unen los pensamientos: ¿instalarlo un sábado? o esperar al lunes en el despacho, donde tengo el otro ordenador “por si acaso”. Aunque con el móvil, siempre se puede buscar info. en caso de emergencias. ¿descargar un instalador nuevo por si acaso la vieja imagen del disco externo tiene “peros”? Para qué. ¿descargar una imagen de GNU/Linux para por si acaso pasa algo con el instalador tener algo socorrido? (algo que ya funcionó hace mucho tiempo, teniendo un día únicamente Ubuntu en el MacBook hasta que volvió a descargarse un instalador de Mac…) Nada, esta vez no se necesitará realmente, y además no tengo CDs o memoria para guardarlo, por lo que sería inútil.

Así que finalmente se procede a la instalación (aquí a tirar parlante y a ser valientes): arrancamos el ordenador desde el instalador; dejamos el disco duro limpio limpito; y procedemos a instalar… lo cual se traduce en dar dos clicks en “siguiente” y esperar a que la barra llegue al 100%.
Pero antes de que empezara a avanzar, saltó una ventanilla inesperada: pedía el acceso a la App Store, en principio signo de una instalación desde la partición de rescate que había en el ordenador… pues una instalación “normal” no necesita descargar nada, ni acreditaciones ni nada (esto no es Windows). Por supuesto, terminó dando error, a lo que se reincidió el ordenador para empezar el proceso de cero… pero ya nada volvería a ser igual.
Ahora al inicio de la instalación saltaba un error de “Error en el proceso de instalación. Por favor, reinstálalo.” ¿¿y qué se supone que estaba haciendo yo??. Vale técnicamente, una “instalación” no una “reinstalación”… pero no creo que haya ninguna diferencia más que dialéctica. Así cada vez que se iniciaba el proceso desde cero.
Afortunadamente, aunque no permitía la instalación sí que seguía teniendo las armas básicas: utilidad de discos para formatear o maltratar al (los) discos duros, una terminal, y (algo nuevo en Lion) un navegador que te permite navegar por internet aún sin tener ningún sistema operativo instalado, y que después se mostraría “útil”.
Con ello, fuimos a lo lógico: se formatea de nuevo el disco (borrando absolutamente todo, por si antes hubiese ciertamente quedado la imagen de recuperación, y se reincida la instalación… nanai. Sigue sin tirar.

En ese momento ya no hay más ideas normales para solucionar el entuerto. Por ello, dejemos un poco de tiempo y pensemos con sangre fría… (lo que se traduce en intentar de nuevo los mismos pasos. Sin éxito). En resumen, sábado por el atardecer/noche. Ordenador vacío completamente. Instalador de mac que no instala… solo permite borrar, por lo que no sé por qué, me dio por pensar que igual se había dañado. Copia de seguridad intacta, pero tras probarlo, tampoco me permite dejar el ordenador tal cual lo tenía antes de formatearlo (al no funcionar el instalador, tampoco funcionaba el volcado del sistema antiguo).

Así que como opción presuntamente necesaria: descargar una nueva imagen del instalador, grabarla, e instalar desde ella. Para ello… había que empezar por ¿cómo la descargo?. Desde el navegador! lógicamente. Pero no funciona. El navegador no consigue descargarlo en otra partición (que he creado ya para poder tener el instalador instalado) y al no tener sistema operativo tampoco escribe en otro sitio. Segunda opción: por terminal!. El fallo era que no tenía ningún repositorio ftp o similar desde el que descargar, aunque pensándolo fríamente ahora sí que se podría haber hecho, pero fui incapaz de descargar desde Lynx el archivo. Así que solo quedaba otra opción: me conecto desde (lo que queda de) mi ordenador al del despacho, lo descargo con él y lo copio en el disco duro… Y nos plantamos en el domingo ya.

Este día quedó como innumerables e infructuosos intentos de 1º: descargar la imagen en el otro ordenador remotamente, y luego copiarla en mi disco duro. Completar lo primero se pudo, a regañadientes pero se pudo. En lo segundo hubo bastante más lío ya. Así que por la noche hubo que tomar la decisión de dejarlo dormir y ya el lunes desde el despacho se solventa todo. Ja!

Lunes. Entre el trabajo y las clases de master, descargué el instalador de mac en el despacho (GNU/Linux. Fedora con Fluxbox para ser más concretos). Y surgió un problema imprevisto: GNU/Linux no reconoce HFS+, por lo que las copias que hacía en el disco duro (y en la memoria USB, y en el disco del ordenador, y….) no son legibles, ergo no sirven para ná.
IDEA: ¿Solución que al menos me permitiría hacer “algo” más que navegar con el ordenador…? descargarme una imagen de GNU/Linux e instalarla temporalmente. Así que, después de una breve indecisión ¿Mint, Ubuntu o Fedora? (al ser temporal no me preocupaba coger una distribución libre, como debería ser, por lo que una de éstas, con que fuera un proceso rápido, me valía). Finalmente Ubuntu. Aunque la decisión final la tomé al llegar a donde los de informática del departamento y elegir entre Fedora y Ubuntu (11.04, al menos no tuve que soportar el Gnome 3 “classic” totalmente capado).
Instalamos, a la segunda, y todo funciona bien. Risas por los pasillos por tener que instalar Ubuntu en un Mac para salir del paso. Y es que ¡Manda güevos!.

Después de eso, desde casa, con Ubuntu (que la verdad sea dicha, para esto vino bien tener algo gráfico, más que la terminal en sí, aunque al final no ayudó de nada más e hice exactamente lo mismo por uno y otro sitio) intenté de nuevo copiar la imagen a los discos duros (terminó triplicada: en el disco duro externo, en el USB y en una partición del interno). Con idéntico resultado en los tres… no arrancaba con ello. Supongo que problemas del formato en GNU/Linux seguramente. Aunque con el comando dd (para copiar, con independencia de formato, una imagen de disco en otro disco) debería funcionar sin problemas…
Con Ubuntu se podían hacer cosas (que de hecho hice) pero sigue sin ser cómodo, se necesita el Mac. Así que finalmente, la solución del lunes a las 2:30 (ya martes): mensaje de Whatsapp y que el martes me dejen otro Mac para hacer la copia del instalador (que ya he vuelto a descargar de nuevo, otra vez) sin problemas.
Martes. A media tarde realizamos la copia. Todo va sin problemas (¡por fin algo positivo desde el sábado!). Sonrisas, ya “solo” resta conectar el disco, iniciar la instalación y que… se instale. Pero, oops!. El mismo error de todos los días anteriores. No puede ser…

Haciendo un reconocimiento: el disco duro del Mac está limpio (completamente limpio, de nuevo); el instalador es nuevo (y “funciona”, aunque no se sabe dónde… pero en mi máquina no); ya no queda más elementos que intervengan… salvo (pensamientos propios y vagos) “algo interno del propio ordenador”. Lo que nos lleva a (otra) solución desesperada: Si la instalación desde el disco externo al interno no funciona… cambiemos el orden de los sumandos, esperando alterar el resultado. Es decir, sacamos el disco interno y lo convertimos en externo y al revés. Para lo cual se requiere otra visita a los informáticos del departamento, esta vez a por unos destornilladores para soltar el disco duro. Desnudamos el Mac, cambiamos discos duros, e intentamos una instalación hacia el disco externo. Tampoco funciona. ¿alguna otra idea? Sí, intentemos de interno a interno (y tiro porque me toca…), teniendo dos particiones diferenciadas. Lo cual tampoco funciona (y no comento que de externo a externo lo mismo). Y la combinatoria ya no daba más posibilidades.

En ese punto empezó a surgir un pensamiento… Servicio Técnico porque debe ser algo interno del ordenador (no he comentado que anteriormente, en esos intentos de dejar el disco duro totalmente limpio encontré una extraña imagen de disco “Mac OS Base System”, que tenía la pinta de ser el montaje del instalador… pero no conseguía averiguar si era solo temporal, al arrancar el instalador se creaba, o permanente. En cualquier caso, los intentos de eliminarlo no fueron útiles). Lo que faltaba ya!. Aunque aún así estaba la duda… ¿por qué Mac no se deja instalar en el Mac, pero Ubuntu sí? Misterios de la vida.
Y ya era martes por la tarde, en torno a las 7. ¿Instalamos Ubuntu, de nuevo, para irnos a casa otra vez? ¿seguimos alargando la pesadilla?. Pero de repente, surgió el iluminado. Buscando a saber ya qué, encontré este hilo de discusión afortunado en los foros de Apple, donde a un pobre usuario… ¡¡le pasaba exactamente lo mismo!!. Y lo mejor de todo, ¡había respuesta!. Y como suele ser habitual, ésta era trivial (y no se me pasó por la cabeza en todos estos días). Con la nueva versión del sistema operativo (Lion) han cambiado una característica, y es que tras una instalación (exitosa o fallida) ya no se borra la PRAM del ordenador, sino que ésta permanece activa…
Y en estos casos en que se producía un error, traía como consecuencia que al iniciar una nueva instalación volvía a reportar el mismo fallo. Leído y hecho: borramos la PRAM, iniciamos y… (tensión, tensión…) voilà!. La foto del león surge rápidamente, indicando que se puede hacer la instalación sin problemas.
En poco más de unos 30 minutos estaba instalado y el león volvió a rugir. Hawky resucitaba. Así llegué a casa, donde después de cenar estuve hasta la madrugada copiando todos los archivos y programas (aunque tenga la copia de Time Machine, me gusta hacerlo todo a mano uno por uno, manías de uno, que le gusta dejar todo lo más limpio posible eliminando anterior chatarra). Todo funcionaba a la perfección, y dado que prácticamente todos mis programas son de código libre, solo se requiere tiempo de descarga, que con la conexión de aquí, es prácticamente nula.
Por supuesto, aproveché para deshacerme completamente de dos engendros que todavía tenía: Photoshop, que aunque siempre que lo he intentado no he conseguido deshacerme de el por completo pues para algunas cosas resulta casi necesario todavía. A ver si consigo trabajar sin él; y el abominable Flash, que aunque lo tenía completamente deshabilitado y ya no se ejecutaba desde hacía siglos en mi ordenador, todavía guardaba el códec en una carpeta de plúgins “disabled” del navegador.

Ahora el león va genial, de nuevo. (Aunque lo del VGA sigue sin ir… habrá que esperar a una futura actualización, porque ya un regreso a Snow Leopard no entra en los planes, las nuevas funcionalidades se vuelven rápidamente imprescindibles).

En resumen. 4 días perdidos completamente. Un ordenador que pasó por todos los estados posibles, estando tres días de ellos totalmente en blanco. La imagen de disco, realmente no estaría dañada. Solo era problema de la PRAM. Eso sí, el navegador integrado en el instalador es de ayuda (utilidad inesperada, pero para casos de emergencia se agradece). Problemas propuestos de Monte-Carlo que hubo que terminar esa misma noche, pero finalmente salió todo bien y no se perdió absolutamente nada. Menos mal que con la manzana todo siempre es más sencillo.

Hasta la próxima.

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