Chapuzas astronaúticas

A raíz de la anterior entrada, se me vino a al cabeza un “bonito” tema del que hablar: los errores monumentales que a veces (más de lo razonable) se comenten en misiones o proyectos.

El AVE, made in Spain

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Comienzo con uno que, aunque no es espacial, también tuvo su fama.
Nos situamos en la construcción del tren AVE, todavía en fase de construcción. Como este tren alcanza grandes velocidades, había que asegurar que el parabrisas delantero aguantase los posibles impactos de aves que se cruzasen por el camino, así que pidieron a la U.S. Federal Aviation Administration (U.S.F.A.A.) unos cañones de aire comprimido con los que lanzaban pollos muertos para comprobar la resistencia de los parabrisas de las aeronaves (como se malgasta la comida…).

Como la utilidad era exactamente la misma (solo que cambiando aeronave por AVE, que hasta suena casi igual), era una forma perfecta para comprobar sus parabrisas.
Así que los ingenieros españoles comenzaron a comprobar la resistencia del parabrisas con los pollos, e increíblemente vieron que el parabrisas no aguantaba ni uno solo de los impactos (y los pollos no estaban dopados, que conste), ni siquiera para velocidades relativamente bajas.

Como les parecía imposible lo que veían, mandaron un informe a los yanquis con todos los pasos que daban, y pidiendo explicaciones de lo que ocurría.
La respuesta americana tardó poco en llegar… “Descongelen los pollos antes de lanzarlos”.
Si es que España es así

El Hubble y su miopía

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El Telescopio Espacial Hubble nos ha dado las mejores imágenes del Universo hasta ahora, sin embargo tuvo un comienzo algo más difícil.
Cuando fue lanzado y comenzó a tomar las primeras imágenes desde su órbita, en la NASA comenzaron a darse cuenta de una cosa… las imágenes estaban borrosas. Y sí, el Hubble tenía miopía, debido a un defectuoso tallado del espejo principal. Claramente a nadie se le ocurrió la brillante idea de comprobar las cosas antes de lanzarlas al espacio… aunque en este caso se pudo solucionar con una lente correctora (que aumentó considerablemente el presupuesto) que se colocó 3 años después del “estreno” del Hubble.
Es otra forma de prolongar la misión…

La Climate Orbiter y las unidades

En el 1998 llegaba a Marte la nave Mars CLimate Orbiter que como se puede extraer del nombre, era un orbitador (un satélite que se pondría a dar vueltas orbitando sobre Marte) que se iba a centrar en el clima de nuestro vecino (como si fuera un Meteosat marciano vamos).
Sin embargo, en su maniobra de entrada en órbita de repente desapareció estrellándose en la superficie marciana.

El motivo fue que la navegación de la sonda estaba compartida entre el JPL-NASA y Lockheed Martin. Uno tenía las unidades de los datos en metros y newtons, y el otro en millas y libras, y a ninguno de los dos se les ocurrió advertir ni en qué unidades mandaban los datos ni de comprobar que lo que recibía fueran coherentes con lo suyo. Así que la nave se hizo un lío entre metros por manzana y millas por pera, que acabó estrellándose.
Si es que las unidades son importantes chicos…

La HESSI y las g’s

Antes de mandar un satélite al espacio, se suelen hacer varias comprobaciones, entre ellas una en la que se la somete a una vibración intensa simulando las condiciones del despegue. En este caso, esta sonda tenía que aguantar entre una vez y media y dos veces la gravedad de la Tierra (1.5g ó 2g), así que se le colocó en la plataforma y se le puso a fuerzas de 2g… upss no, se coló un cero, resultando una fuerza de 20g.
Cuando se apretó el botón del ON (desde otra sala, por seguridad) “todo el edificio vibró”, lo que derivó en “enseguida supimos que algo iba mal”.
Y efectivamente, cuando entraron en la sala del satélite vieron como éste había actuado cual sopa de lentejas, impregnando todas las paredes de la sala con sus restos, incluidos los paneles solares que se destruyeron totalmente.
Dos años después de lo previsto se pudo lanzar el satélite…

El NOAA N Prime y las sujeciones

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El NOAA N Prime era un satélite meteorológico, que se hallaba en la sala limpia de los laboratorios de Lockheed Martin. En estos lugares, el satélite está sobre una plataforma que permite girarle, para poder trabajar con él en posición vertical u horizontal. Para ello tiene unos 24 tornillos que le fijan a dicha plataforma.

Así que un día dado llegó el equipo de turno y le giró para ponerle en posición horizontal, cuando vieron, estupefactos, como el satélite se resbalaba… cayendo al suelo del laboratorio, lo que le provocó ciertos daños…
La conclusión: había muchos incompetentes por allí: primero, el anterior equipo que estuvo 5 días antes sustrajo los 24 tornillos sin previa notificación; y segundo, el equipo que llegó no verificó que todo estuviera en su sitio y el satélite estaría sujeto a la plataforma, ya que, según ellos, como lo habían utilizado la semana anterior… (sí, yo también comprobé hace dos semanas que el coche tuviera gasolina…)

Génesis y el dentro/fuera

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En el 2004, la sonda Génesis, que había estado recogiendo polvo interestelar por el espacio (básicamente las partículas del viento solar), iba a volver a la Tierra.
Para que no hubiera ninguna contaminación en las muestras, la NASA planeó un aterrizaje a lo Hollywood (con lo que se ganó la salida en la prensa): la sonda desplegaría su paracaídas, y un helicóptero la recogería con un gancho en el aire.
A este plan le salió un fallo… los paracaídas no se abrieron, con el consiguiente impacto nave-suelo en el desierto de Utah a unos 310 km/h.
El error fue bastante cómico: la nave, al detectar el frenazo provocado por la entrada en la atmósfera, abre los paracaídas con unos interruptores. Salvo que estos interruptores se pongan al revés… y no abren nada (así nos encontramos puertas que abren hacia donde no deberían…).
Finalmente se pudo conservar algunas de las muestras…

En otra entrada seguiré con algunas anécdotas más, ya que hay para escribir un libro…
Noticia original de B. Luque y F. Ballesteros en la revista Astronomía feb. 05.

2 comentarios en “Chapuzas astronaúticas

  1. Eso es lo que quisiéramos, que fuera un chiste…
    pero no. Fue bastante real. Supongo que el chiste es la conclusión obvia de tal brillante experiencia (esa o la de despedirlos a todos claro)

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