
A raíz de un enlace que me enseñaron hace unos días, comento aquí algo que nos dejaron grandes físicos del pasado: sus epitafios, que en muchos casos muestran lo que fue o hizo su dueño en vida.
Ludwig Boltzmann
Este austríaco al que debemos numerosas contribuciones a la física estadística y termodinámica, nos recuerda en su tumba una de las ecuaciones más importantes que descubrió:

donde S es la entropía de un sistema dado, k es la constante de Boltzmann y W es el número de posibles estados por los que puede atravesar el sistema dado.
Boltzmann fue el primero en ver la relación que existía entre el “orden” o “grados de libertad” de un sistema con la entropía que tenía dicho sistema, lo cual se traduce en que un sistema que puede encontrarse en un mayor número de estados, necesariamente tiene que tener una mayor entropía, y ambas magnitudes están relacionadas por la constante que lleva el nombre de su descubridor.
Isaac Newton

Uno de los más grandes físicos que hemos tenido a lo largo de la historia también era uno de los más arrogantes y menos humildes que había, lo cual no se desvaneció a la hora de diseñar su epitafio, el cual reza aproximadamente como
Sir ISAAC NEWTON, Caballero
que con fuerza mental casi divina
demostró el primero,
con su resplandeciente matemática,
los movimientos y figuras de los planetas,
los senderos de los cometas y el flujo y reflujo del Océano.
Investigó cuidadosamente
las diferentes refrangibilidades de los rayos de luz
y las propiedades de los colores originados por aquellos.
Intérprete, laborioso, sagaz y fiel
de la Naturaleza, Antigüedad, y de la Santa Escritura
defendió en su Filosofía la Majestad del Todopoderoso
y manifestó en su conducta la sencillez del Evangelio.
Dad las gracias, mortales,
al que ha existido así, y tan grandemente como adorno de la raza humana.
Nació el 25 de diciembre de 1642; falleció el 20 de marzo de 1727.
Paul Dirac

Pasando a un físico más actual, del siglo XX y uno de los que contribuyó de forma notable al desarrollo de la mecánica cuántica, tiene un epitafio mucho más simple, aunque donde deja bien claro su condición de físico y una de las ecuaciones más importantes de la mecánica cuántica, descubierta por él.
Esta es la expresión relativista de la ecuación de Schrödinger para una partícula cuántica, expresión que después se observó solo era válida para partículas de spin semientero, como el electrón (s = 1/2).
Galileo Galilei

Durante su condena por la Iglesia por defender el heliocentrismo (que el Sol está en el centro del Universo en lugar de la Tierra) con sus observaciones con el telescopio, a Galileo se atribuye la famosa cita “Eppur si muove” (y sin embargo se mueve) como alusión a que a pesar de lo que dijera la Inquisición, la Tierra se movía en torno al Sol y no estaba “fija”.
Y esta es la frase que reza en su tumba, donde además podemos ver una representación del modelo heliocéntrico con el Sol en el centro y todos los planetas orbitando en torno a él.
Diofanto
Uno de los mayores algebristas griegos (nacido en torno a los años 200 – 214), el autor de Arithmetica y el que se considera como el padre del álgebra, no perdió su humor al diseñar su epitafio, de donde se obtiene uno de los pocos datos que se tiene de su vida: su edad. En él, podemos leer (traducción no rigurosa):
De donde podemos deducir que
y por tanto, vivió hasta los 84 años.
Visto inicialmente en Soplando al Cierzo, donde tenéis alguna tumba más.


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